Mostrando las entradas con la etiqueta Relatos eroticos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Relatos eroticos. Mostrar todas las entradas

12 feb 2008

Acaparadora


Estaba muy sacada de onda porque besé a una amiga y lo disfruté mucho. Se lo comenté a mi galán, pensé que se iba a enojar y poner celoso, pero todo lo contrario: enloqueció de gusto, tanto que nos propuso un trío; aceptamos sin hacernos del rogar. Lo más gracioso es que no dejé que mi güey tocara a mi amiga, ni ella a él, me daban celos de las dos partes. Dominé la situación; mientras uno me penetraba, mi amiga besaba y acariciaba mis senos. Fue un sueño hecho realidad, debo admitir que aunque los tres lo disfrutamos, definitivamente yo fui la que obtuvo el mayor placer.

En pelotas en plena fiesta

Un cuate hizo una súper fiesta en su casa con alberca. Luego de tomarme unos tragos me puse mi traje de baño para meterme a nadar, ahí seguí chupando hasta no saber de mí, sólo recuerdo que estaba platicando con unas nenas en el agua y me dieron ganas de orinar. Salí para hacerlo; mientras caminaba, muy quitado de la pena, noté que todos se reían de mí. Valiéndome madres fui al baño y cuando intenté bajarme el traje de baño descubrí que… ¡no traía nada! De tan pedo no me di cuenta que las viejas me lo quitaron y anduve por la casa en pelotas dando el espectáculo de la noche.

César, Monterrey

18 ene 2008

Relatos eroticos de chicas

CAVERNÍCOLAS

Fui con mi chavo a dar el rol a las grutas de Cacahuamilpa, pero el guía nos aburrió porque era un tetazo que se la pasó buscando figuritas en las piedras. Como no teníamos ganas de aguantarlo, nos perdimos con un grupo de güeyes y luego nos escondimos atrás de una gruta. Mi intención no era tener sexo, pero en la oscuridad se me antojó y antes de que pasaran los próximos excursionistas le dimos inicio al asunto. Aunque acabé con las rodillas desmadradas, fue un lugar único y emocionante para hacerlo.

Regina, Chilanga

16 ene 2008

Relatos eroticos

Relato enviado por:
Pedro Solis
A mediados de junio salía con una chiquita que trabajaba en el décimo piso de una torre de Insurgentes Sur. Un par de ocasiones le propuse tener sexo allí porque la vista panorámica me parecía excitante.

Un día me llamó y la plática se puso caliente, me dijo que iba a salir más tarde, que iba a estar solita y que no había cámaras que nos grabaran. Desde el otro lado de la ciudad, llegué a su oficina, empezamos el agasajo y, con pantalones y chones abajo, intentamos hacerlo en donde estaban los interruptores de luz, encima de unas cajas de tóner.

No nos acomodamos en el espacio tan reducido, así que me llevó a una sala de juntas toda de cristal y ahí, trepados en una mesa alta, lo hicimos poca madre. Un mes después terminamos porque ya tenía otro güey y además tenía broncas con su marido. ¡Ufff!